--FICHAS DE PLANTAS
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Calochortus uniflorus

Nombre común: Lirio mariposa

Esta planta de pequeños bulbos apenas alza 30 cm de talla pero posee una floración destacable por su encantadora belleza.

Cabe destacar que aunque de apariencia delicada su cultivo no es en absoluto nada complicado.

Procede del oeste de Estados Unidos, primordialmente en los estados de Oregón y sur de California.

El género está incluido dentro de la familia de las Liliaceae, conformada por renombrados grupos de extraordinarias bulbosas.

Principalmente se destina para acomodarla en una maceta o jardinera, pero dejar que salpique cierta superficie del jardín le aportará un toque realmente vistoso.

No conviene combinar esta plantas con otras, tiene un tamaño demasiado modesto y su follaje tan menudo que pasaría desapercibida entre cualquier grupo vegetal.

En su lugar de origen prospera en praderas húmedas y soleadas, así como en territorios montañosos de escasa altura, pero siempre a pleno sol.

Le cuesta florecer a la sombra, en esta situación lo hace con mucha dificultad o simplemente no lo hace.

El reducido manojo de hojas crecen desde la base, se arquean con facilidad dada su poca consistencia para mantenerse erguidas y se abaten a poco que sople un poco de viento fuerte, son de color verde desvaído, estrechas y acintadas.

Las flores están formadas por tres pétalos grandes que se organizan componiendo una especie de pieza cóncava, de color púrpura o rosa pálido, si bien no es tan común también se la puede encontrar en color blanco.

Las flores comienzan a aparecer una vez comenzada la primavera y las sigue originando hasta casi la llegada del verano.

La diferencia de cultivar estos bulbos en contenedores o en el suelo del jardín radica en que hacerlo en la primera opción es más fácil mantener el recipiente seco durante el invierno si se mantiene resguardado de la lluvia.

Los bulbos plantados en suelo se pueden tomar cuando rematen totalmente su ciclo productivo, de esta forma no se corre el riesgo de que se pudran por efecto de las lluvias o el encharcamiento del terreno.

En el momento que las delicadas hojas comiencen a tornarse pardas hay que comenzar a regar cada vez menos el sustrato, hasta dejar de hacerlo por completo toda vez el follaje haya desaparecido.

Durante ese breve espacio de tiempo los bulbos se van fortaleciendo, adquiriendo la energía que les hará falta en la temporada siguiente.

Una alimentación mensual con un abono para plantas bulbosas logra un crecimiento equilibrado; esta tarea se lleva a cabo incluso cuando las hojas están decayendo.

El ingrediente hay que añadirlo al agua de riego, y siempre, ceñirse estrictamente a la dosis recomendada por el fabricante.

Los bulbos guardados o recién comprados de plantan al finalizar el invierno, en un compuesto de sustrato adecuado con una buena porción de arena.



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